Galletas artesanas "Sablé Breton" Matcha

8 Galletas elaboradas con mantequilla DOP Alt Urgell - Cerdanya

7.45

8 Galletas artesanas de Matcha.

Alérgenos: Harina de trigo, mantequilla y huevo. CONTIENE GLUTEN. Puede contener trazas de frutos de cáscara y soja.

Ingredientes: Harina de trigo, mantequilla de la Cooperativa Cadí, azúcar, yema de huevo, matcha, impulsor y sal.

Sabor y textura: El alto contenido en mantequilla de estas galletas es el responsable de su untuosidad y sabor extaordinario. La mantequilla realza el sabor del matcha porque su grasa ayuda a liberar los aromas, reduce la amargura y da una textura que hace que el sabor se perciba con mayor intensidad.

Galletas artesanas de Matcha Perfectas para:

  • Un desayuno o merienda gourmet.
  • Acompañar con café, té o infusión aromática.
  • Un capricho dulce hecho con ingredientes de calidad.

Conservación: Guardar en lugar fresco y seco, alejado de la luz solar directa. Caducidad: 6-8 meses para mantener la frescura y el sabor.

En Japón, el matcha se utiliza en pastelería porque está muy ligado a la cultura del té. Desde hace siglos, especialmente con la ceremonia del té, se servían dulces (wagashi) para equilibrar la amargura del matcha. Con el tiempo, este ingrediente empezó a incorporarse directamente a postres y pasteles, convirtiéndose en un sabor tradicional de la repostería japonesa

«En busca del maridaje ideal»

Endulzar los tés e infusiones dejando que se derrita en el interior de un trozo de galleta retenido en el paladar, y comparar las sensaciones que despierta cada pequeña pieza de pastelería combinada con la infusión preferida es una experiencia que puede estar al alcance de todos, pero que nadie describe tan bien como Proust en el pasaje de la magdalena en En busca del tiempo perdido y que probablemente a muchos nos transportará como a él, a recuerdos agradables vividos alrededor de algo dulce para compartir:

… Me llevé a los labios una cucharada de té en la que había dejado ablandar un trozo de magdalena. Pero, en el mismo instante en que el sorbo de té y las migas de bizcocho llegaron a mi paladar, me estremecí, dándome cuenta de que ocurría algo extraordinario. Me había invadido un placer delicioso, aislado…

Marcel Proust.
Por el camino de Swann.
En busca del tiempo perdido.